Me ha parecido muy interesante y muy gratificante que
nuestros futuros compañeros de profesión hayan venido a nuestra clase a
contarnos como serían sus escuelas ideales. Por eso, me gustaría felicitarles
por su gran trabajo y la gran ilusión con la que nos han hablado.
Como hemos podido
comprobar, es fácil llevarse por lo tradicional una vez que has estado de
prácticas en un colegio y es fácil que no encontremos la consonancia entre lo
que nos cuentan en la Universidad y lo que hemos descubierto en las aulas. Por eso, jamás debemos perder la ilusión y las ganas de
luchar y de crear escuelas tan maravillosas como las que nos han contado
nuestros compañeros de primero de grado.
Con los tiempos que corren y viendo los resultados que ha
publicado el país de las últimas oposiciones, tengo que decir, que en lo último
que debemos perder la esperanza los educadores y los futuros maestros y
maestras es en la educación. Menos atiborrar a nuestros alumnos con millones de
libros, ejercicios… y dejar a un lado la simple transmisión de conocimientos
que dan lugar al aprendizaje memorístico y a la simple verborrea, e ir más allá,
construir un aprendizaje que nos y les sirva para algo, hacerlo significativo
para ellos, hacerles ver que en la escuela se generan sueños y no sueño.
Me ha gustado mucho ver el resultado final que conlleva
hacer un trabajo de forma cooperativa ya
que, nunca había trabajado de esta manera. Ha sido de muy gran ayuda comprobar
que trabajar así funciona.
Muchas veces se nos escapan de nuestras manos algunos datos
importantes que deberían haber estado incluidos en nuestros trabajos. Por eso
me ha llamado la atención eso que nos han contado Peter y sus campanillas del
aprendizaje continuo. Una vez vistos todas las exposiciones de los demás, podemos
incluir en nuestro trabajo aquellos aspectos que han nombrado los demás y que
son importantes para finalmente, configurar un buen aprendizaje.
PAULA BARTOLOMÉ
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